La Universidad del Atlántico alcanzó 13 patentes de invención luego de que la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) otorgara protección a dos nuevos desarrollos tecnológicos creados por investigadores y estudiantes de la institución.
Las invenciones están orientadas a resolver necesidades relacionadas con la salud laboral, el monitoreo ambiental y el funcionamiento de sistemas industriales. Una de ellas permite recolectar partículas contaminantes y medir las condiciones del aire, mientras que la otra mejora el proceso de filtrado en grandes tanques de almacenamiento de combustible.
El rector de la Universidad del Atlántico, Leyton Barrios Torres, destacó que las nuevas patentes reflejan el talento y la capacidad científica de la comunidad universitaria para generar soluciones a problemas concretos.
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“Detrás de cada desarrollo hay conocimiento puesto al servicio de la solución de problemas reales, desde la protección de la salud y el cuidado del medioambiente hasta la optimización de procesos industriales”, manifestó.
El rector agregó que la institución continuará fortaleciendo la investigación, la innovación y el trabajo colaborativo para que sus capacidades científicas y tecnológicas contribuyan al desarrollo de la región y del país.
Tecnología para mejorar los ambientes laborales
La patente número 12 corresponde a un dispositivo móvil diseñado para recolectar residuos sólidos y medir de manera automatizada diferentes variables ambientales mediante el uso de inteligencia artificial.
El desarrollo fue reconocido mediante la Resolución N.º 57593 y se convirtió en la primera patente obtenida por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad del Atlántico.
La invención fue desarrollada conjuntamente con la Universidad Don Bosco de El Salvador y estuvo dirigida por la docente investigadora Hilda Estrada, con la participación de los profesores Gilberto Carrillo y Mauricio Gómez, de la Facultad de Ingeniería de la institución salvadoreña.
El dispositivo cuenta con cuatro sensores, una memoria de respaldo y una microcomputadora encargada de procesar la información obtenida del entorno. Entre las variables que puede medir se encuentran el dióxido de carbono, la temperatura, la humedad, las partículas presentes en el aire y la concentración de gases procedentes de solventes y pinturas.
También puede capturar partículas de madera dispersas en lugares como talleres de carpintería y almacenarlas en depósitos, lo que permite limpiar el aire y reducir la exposición de los trabajadores a estos residuos.
El equipo funciona con energía eléctrica y fotovoltaica y tiene capacidad para operar de manera autónoma. Cuando detecta que la concentración de partículas ha disminuido, se apaga automáticamente para hacer un uso más eficiente de la energía.
Hilda Estrada explicó que el proyecto surgió ante las enfermedades laborales asociadas con la exposición constante de los trabajadores a partículas y sustancias presentes en las fábricas de muebles.
“Es un hito para la Universidad del Atlántico y la Universidad Don Bosco que realmente estemos resolviendo problemas reales de la sociedad”, afirmó la investigadora.
El desarrollo se produjo en el marco de la Red de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (RIDMA), integrada por instituciones de países de Suramérica, Centroamérica, Norteamérica y España.
Un filtro más eficiente para tanques de combustible
La patente número 13 fue concedida al desarrollo denominado “Filtro de aire y respiradero higroscópico con trayectoria de flujo helicoidal”, mediante la Resolución N.º 74240 de la Superintendencia de Industria y Comercio.
Con este reconocimiento, la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Atlántico completa siete patentes de invención.
La tecnología fue desarrollada por los estudiantes de Ingeniería Mecánica David Alfonso Caraballo Patiño y Luissy Dinelly Viloria Gallardo, bajo la dirección del decano Milton Fabián Coba Salcedo.
El dispositivo fue diseñado para los sistemas de respiración de grandes tanques de almacenamiento de combustible. Su estructura incorpora deflectores internos que hacen circular el aire en forma de espiral, aumentando el tiempo de contacto con el gel de sílice encargado de absorber la humedad y retener partículas.
Esta configuración permite fabricar filtros más pequeños y eficientes, con un centro de gravedad más bajo. Estas características facilitan su instalación en tanques elevados y mejoran su estabilidad frente a las corrientes de viento.
De acuerdo con Milton Coba, el dispositivo también contribuye a filtrar los gases tóxicos almacenados en los tanques y evita que sean liberados directamente al medioambiente.
La Superintendencia de Industria y Comercio otorgó a esta invención protección legal y exclusividad tecnológica durante 20 años, con vigencia hasta mayo de 2042.
Con estas dos nuevas patentes, la Universidad del Atlántico fortalece su participación en el desarrollo de tecnologías aplicadas y reafirma su apuesta por una investigación que responda a las necesidades del sector productivo, proteja el medioambiente y contribuya al bienestar de la sociedad.











