La siniestralidad vial continúa siendo uno de los mayores retos de salud pública y seguridad en Colombia. Así lo advirtió la directora de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), Maríantonia Tabares Pulgarín, durante el Tercer Encuentro Regional de Seguridad Vial, un espacio de articulación entre autoridades nacionales y territoriales para analizar las realidades y construir soluciones desde cada región del país.
La funcionaria señaló que la seguridad vial debe abordarse desde el territorio, teniendo en cuenta las particularidades de cada región. “El plan nacional de seguridad vial es muy claro cuando nos dice que la seguridad vial se construye desde el territorio. No pasa lo mismo en la región Caribe que en la Orinoquía o en Antioquia; son dinámicas completamente diferentes por factores como el clima y las necesidades propias de cada zona”, explicó.
Más de 8.600 vidas perdidas
Tabares reveló que el país cerró el año 2025 con más de 8.600 personas fallecidas en siniestros viales, una cifra que evidencia la magnitud de esta problemática. Además, advirtió que en lo corrido de 2026 la tendencia continúa siendo preocupante, con aumentos en la mayoría de los departamentos del país.
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“La siniestralidad vial no son cifras, son vidas. Estamos contando muertos como nada, y eso no puede seguir pasando. Cada número representa una familia afectada”, expresó la directora, haciendo un llamado a la conciencia ciudadana y al compromiso colectivo para reducir estos eventos.
La funcionaria enfatizó que los siniestros viales constituyen la segunda causa de muerte violenta en Colombia y la primera en mujeres cuando viajan como acompañantes, lo que refuerza la necesidad de fortalecer las acciones de prevención y control en todo el territorio nacional.
“La siniestralidad vial no son cifras, son vidas.”
María Antonia Tabares, directora de la ANSV.
El factor humano, principal causa
Uno de los aspectos más relevantes señalados por la directora de la ANSV es que la mayoría de los siniestros viales son prevenibles y están asociados principalmente al comportamiento humano. Entre las causas más frecuentes se encuentran el exceso de velocidad, la falta de revisión técnico-mecánica, el incumplimiento de las normas de tránsito y la conducción por parte de personas con poca experiencia.
En este sentido, Tabares alertó sobre el aumento de víctimas entre conductores noveles, es decir, personas que han obtenido recientemente su licencia de conducción. “Muchas de las personas que fallecen en siniestros viales llevan máximo dos años de haber obtenido su licencia. Son jóvenes o conductores inexpertos que, al exceder los límites de velocidad o carecer de habilidades suficientes, terminan involucrados en hechos fatales”, indicó.
Como respuesta a esta problemática, la ANSV adelanta auditorías a las escuelas de conducción con el objetivo de evaluar la calidad de la formación y establecer una clasificación por estrellas que permita a los ciudadanos identificar aquellas instituciones que ofrecen una mejor educación vial.
Llamado al autocuidado y la corresponsabilidad
La directora también hizo énfasis en la importancia del autocuidado y la responsabilidad individual, especialmente en temporadas de alta movilidad como la Semana Santa. Señaló que, en muchos de los siniestros registrados durante estas fechas, no se evidenciaron fallas en la infraestructura vial, sino comportamientos imprudentes de los conductores.
“Somos los seres humanos los principales responsables. Acciones tan sencillas como revisar el estado de los frenos, portar la documentación al día y respetar los límites de velocidad pueden salvar vidas”, puntualizó.
Asimismo, invitó a la ciudadanía a ver los controles de las autoridades de tránsito como medidas de protección y no como sanciones. “Cuando tengamos un punto de control, no lo veamos como un problema. Estas acciones buscan proteger la vida de todos”, agregó.

Atlántico, entre los departamentos con mejores resultados
Por su parte, el director del Instituto de Tránsito del Atlántico (Itransito), Carlos Granados, destacó que, a pesar del panorama nacional, el departamento ha logrado avances significativos en la reducción de la accidentalidad.
“El Atlántico bajó la accidentalidad en un 9,5 % en lo corrido de 2026, resultado del trabajo articulado entre las diferentes entidades a través de los comités locales de seguridad vial”, afirmó el funcionario.
Granados explicó que estos comités integran a sectores como planeación, salud, educación y autoridades jurídicas, permitiendo la construcción de un plan de acción integral. “Nosotros, como autoridad de tránsito, somos la última barrera de control; antes de eso necesitamos trabajar de manera conjunta con todas las instituciones”, señaló.
El director también destacó que el Atlántico se posiciona como uno de los departamentos pioneros en la implementación de estrategias de educación vial y uso de tecnologías para la prevención de siniestros, experiencias que pueden ser replicadas en otras regiones del país.
Educación vial y regulación de motocicletas
Uno de los principales retos identificados en el departamento es el aumento del parque motociclista. En este sentido, Granados insistió en la necesidad de que la obtención de la licencia de conducción sea un requisito obligatorio antes de la compra de una motocicleta.
“Es importante que la persona que vaya a comprar una moto haya realizado previamente un curso de conducción. El problema no es la motocicleta, sino el conductor”, afirmó, al tiempo que indicó que esta propuesta ya fue presentada al Ministerio de Transporte.
Asimismo, advirtió sobre la creciente presencia de motocicletas eléctricas que ingresan al país como si fueran bicicletas, lo que dificulta su control por parte de las autoridades. Estas no cuentan con seguro obligatorio ni revisión técnico-mecánica, por lo que se espera una pronta regulación que permita mejorar la seguridad vial.
“Muchas de estas motos eléctricas superan el peso permitido para ser consideradas bicicletas, por lo que deberían contar con matrícula, seguro y licencia de conducción. Esperamos que el Ministerio de Transporte avance en esta regulación para ejercer un control más efectivo”, explicó.
Retos y compromisos
Aunque el Atlántico presenta una disminución en la accidentalidad, Granados reconoció que aún existen desafíos, especialmente en el área metropolitana, donde se concentra el mayor número de siniestros. No obstante, resaltó que los resultados obtenidos demuestran la efectividad de las estrategias implementadas y el compromiso de las autoridades locales.
El Tercer Encuentro Regional de Seguridad Vial se consolida así como un espacio fundamental para el intercambio de experiencias y la construcción de soluciones conjuntas que permitan avanzar hacia el objetivo común de salvar vidas en las vías.












