Con el propósito de evitar la improvisación ante un eventual colapso de la dictadura cubana, opositores, especialistas y delegaciones diplomáticas de Europa y América Latina se congregaron en el Miami Dade College para perfeccionar el Plan de Salvación Nacional.
Convocada por la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), la sesión abordó soluciones urgentes en materia de gobernabilidad, economía, energía, seguridad ciudadana, educación y justicia transicional.
El encuentro también incorporó experiencias del modelo democrático de Costa Rica como referencias para estructurar instituciones electorales independientes y establecer una secuencia ordenada de reconstrucción.
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“Cuba ya está en transición”
El líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y expreso político José Daniel Ferrer afirmó que “Cuba ya está en transición”.
Según Ferrer, el incremento de las protestas, los cacerolazos y la pérdida del miedo demuestran que la población decidió enfrentar directamente al régimen.
El líder de la ARC, Orlando Gutiérrez-Boronat, explicó que el propósito del proyecto “no es usar el poder para llegar al poder”, sino facilitar la instalación de un gobierno transitorio que devuelva plenamente la soberanía al pueblo.
Agregó que el documento, de más de 50 páginas, incorpora aportes de comisiones civiles clandestinas que operan dentro de Cuba.
Fundamento político
El Plan de Salvación Nacional tiene como fundamento el Acuerdo por la Democracia en Cuba, suscrito el 20 de febrero de 1998 por organizaciones opositoras de la isla y el exilio y ratificado en distintas ocasiones. Sus principios fueron reafirmados recientemente mediante el Acuerdo de Liberación, proclamado en marzo de 2026 por la ARC y la coalición Pasos de Cambio.
Mientras el consenso de 1998 establece como objetivos la liberación de los presos políticos, la recuperación de las libertades fundamentales, la independencia judicial, el pluralismo y las elecciones libres, el Plan convierte esos compromisos en una agenda operativa para las etapas de liberación, estabilización, reconstrucción y democratización.
Costa Rica como referente
Las ponencias del empresario Carlos Valenciano y del estratega costarricense Daniel Quirós permitieron analizar cómo la estabilidad democrática de Costa Rica puede servir de referencia para la transición cubana, sin desconocer las diferencias históricas y económicas entre ambos países.
La supervisora de elecciones de Miami-Dade, Alina García, y representantes de la ARC señalaron que el procedimiento electoral provisional contemplado por el Plan coincide en cerca de un 90% con el modelo costarricense. El mecanismo combinaría boletas de papel, conteo en las mesas y transmisión digital de resultados preliminares.
Las papeletas y las actas físicas permitirían verificar los votos ante cualquier controversia, mientras la tecnología facilitaría la difusión rápida de los primeros datos. Costa Rica emplea una fórmula similar: comunica resultados preliminares la noche de las elecciones, pero conserva la documentación física como fundamento del escrutinio definitivo.
La propuesta cubana también contempla la creación de un Tribunal Supremo de Elecciones con autonomía frente al gobierno provisional y las fuerzas partidistas. En Costa Rica, ese organismo posee rango constitucional, dirige los comicios, resuelve controversias electorales y realiza la declaratoria oficial de los resultados.
Valenciano expuso además una estrategia de reconstrucción dividida en cuatro etapas. Advirtió que la primera medida debe ser un diagnóstico independiente para determinar la situación real de las finanzas públicas, la deuda, las reservas y la infraestructura.
Su propuesta plantea garantizar inicialmente alimentos, atención médica, electricidad y otros servicios esenciales. Después vendrían la apertura legal de los partidos, la seguridad jurídica, la atracción de inversiones de la diáspora y la consolidación de la alternancia democrática.
Seguridad, educación y economía
El exjefe de policía Manuel Morales propuso despolitizar los cuerpos de seguridad, separar los organismos de inteligencia de la policía y depurar la institución de oficiales involucrados en torturas, corrupción o violaciones de derechos humanos.
La presidenta del Miami Dade College, Madeline Pumariega, destacó el papel de la educación. “Un pueblo educado es un pueblo libre”, afirmó, antes de defender un modelo que enseñe a los niños “a pensar, no lo que tienen que pensar”.
En materia económica, Rolando Montoya recomendó una privatización rápida para impedir que antiguos dirigentes comunistas se apropien de los recursos estatales. La propuesta contempla aranceles bajos y el análisis de una posible dolarización temporal, aunque cualquier decisión monetaria dependería del diagnóstico financiero.
El empresario agrícola Hugo Elizondo pidió otorgar libertad a los campesinos para decidir qué producir y a quién vender, garantizar la seguridad jurídica de las tierras, reparar los caminos y facilitar el acceso al crédito.
Justicia y electricidad
René Bolio, presidente de la Comisión de Justicia Cuba, afirmó que la nueva etapa no puede construirse sobre la impunidad. Defendió la depuración de las instituciones y la investigación de los responsables de torturas, persecuciones y otros crímenes de lesa humanidad.
En el área energética, el ingeniero Pelayo Calante García atribuyó los apagones al deterioro de las termoeléctricas y a décadas de abandono. Como respuesta inmediata, Fernando Carrión, representante del Grupo Tomsa, ofreció instalar en 90 días módulos alimentados con propano que podrían aportar hasta 200 megavatios de generación híbrida.













