Dos semanas después de la inauguración de la ‘Luna de Barranquilla’ en el Gran Malecón del río Magdalena, esta nueva atracción se consolidó como el lugar más visitado con más de 40 mil personas que se han subido a esta noria, la tercera más grande de Latinoamérica.
De acuerdo con Ana María Aljure, Gerente de Ciudad distrital, esta experiencia que han vivido los turistas en la rueda, está convirtiendo a Barranquilla como un referente turístico. Resaltó que, pese a la gran afluencia de visitantes, el Distrito ha respondido a la alta demanda, gracias a la preparación que el Distrito ha tenido en los últimos años.
Las proyecciones iniciales estimaban entre 150.000 y 200.000 visitantes, pero la alta afluencia demuestra que estas cifras podrían quedarse cortas. “La Noria hoy compite con atractivos similares en ciudades de Latinoamérica como São Paulo, Río de Janeiro y Ciudad de México, consolidándose como un referente regional.
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Aseguró que con la construcción de las sedes del Sena enfocado en los temas turísticos, gastronomía y hotelería los jóvenes que terminan sus estudios están preparados para este “boom turístico” que está viviendo la ciudad.
Es por esta razón, anunció, que en los próximos días se estará convocando a estos jóvenes, que están formados en el idioma inglés, para que sean los guías turísticos de los extranjeros que llegan a la ciudad.
La funcionaria resaltó además que la economía de Barranquilla se ha visto impactada favorablemente con el gran número de turistas. Son más de 200 mil empleaos que se generan en los sectores como el entretenimiento, el turismo, la gastronomía y la hotelería.
Desde la administración distrital, la invitación es a seguir visitándola, compartir la experiencia en redes sociales y continuar fortaleciendo la cultura turística. “El barranquillero se ha convertido en el principal embajador de la ciudad, impulsando una gran cadena de valor que posiciona a Barranquilla como un destino turístico por excelencia”, sostuvo.
La Noria, una estructura climatizada con capacidad para seis personas y una vista de 360 grados sobre el río Magdalena, ofrece una experiencia única e imperdible. Desde que se apostó por el Malecón del Río y por poner en valor este entorno natural, la ciudad ha seguido recibiendo beneficios. Invertir en la naturaleza siempre devuelve bendiciones, y hoy Barranquilla es testimonio de ello.











