La Contraloría General de la República lanzó una nueva advertencia sobre el futuro del sistema energético en Colombia, al señalar riesgos de racionamiento y aumento en los precios de la energía debido a fallas estructurales en el almacenamiento, el abastecimiento de hidrocarburos y la generación eléctrica.
El pronunciamiento se da tras la presentación del estudio sectorial “Abastecimiento con Calidad y Almacenamiento Energético en Colombia 2020-2030”, en el que el organismo de control analiza el estado actual del sector y sus principales desafíos.
Según la Contraloría, uno de los principales problemas es la ausencia de nuevos proyectos energéticos y el no pago de deudas acumuladas por parte del Estado a las empresas del sector, lo que pone en riesgo la sostenibilidad del sistema. A esto se suman retrasos en proyectos estratégicos, trabas regulatorias y debilidades institucionales que impiden ejecutar las inversiones necesarias.
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El informe también advierte que la situación internacional —marcada por conflictos como el de Rusia y Ucrania y tensiones en Medio Oriente— ha aumentado la volatilidad de los mercados energéticos, lo que obliga a Colombia a fortalecer su soberanía energética y reducir su dependencia de importaciones.
En el caso del gas, la Contraloría alertó que la producción disponible para la venta es menor a la esperada y que, por primera vez, el país tuvo que recurrir a importaciones para cubrir la demanda interna. Además, las reservas han disminuido, reduciendo el tiempo de autosuficiencia a menos de seis años en gas y poco más de siete en petróleo.
A esto se suma la falta de infraestructura clave, como plantas de regasificación y sistemas de transporte con respaldo, lo que incrementa el riesgo de desabastecimiento a partir de 2026, especialmente en regiones del interior del país.
El panorama también preocupa en el sector de combustibles, donde cada vez más la gasolina depende de importaciones, y en el eléctrico, donde aún existen más de 1,3 millones de viviendas sin acceso al servicio y fuertes desigualdades en la calidad.
Frente a este escenario, la Contraloría hizo un llamado urgente al Gobierno para tomar medidas que eviten una crisis energética, entre ellas impulsar nuevos proyectos, mejorar la planificación, garantizar el almacenamiento de combustibles y fortalecer la resiliencia del sistema eléctrico.
El organismo insistió en que es clave articular las metas de expansión del servicio con garantías reales de abastecimiento, con el fin de proteger a los usuarios, mantener la estabilidad de tarifas y salvaguardar los recursos públicos.











